Cooperativa Napawika Nochabo

El estado de crisis sanitaria en la que hemos vivido los últimos dos años, tuvo distintos impactos según los proyectos, en particular en el acompañamiento de la cooperativa podría señalar algunos beneficios que salieron de esto, pero también ha habido consecuencias no tan positivas. La manera de acompañar este proyecto desde el 2014 había sido a través de espacios de encuentro colectivos, el vivir en pandemia nos impulsó a ser más creativos para averiguar cómo seguir colaborando en estos proyectos sin hacerlo de la manera habitual,  en lugar de convocar a reuniones, hacíamos visitas personales, además de utilizar el teléfono como una vía que permite tener un canal de comunicación constante, esto nos ayudó a continuar en relación con los grupos. A pesar de esto, ahora podemos constatar que el grupo al no haberse podido reunir de manera habitual (como lo habían venido haciendo durante varios años y tras haber perdido a una de las compañeras más antiguas en el proyecto y que era un pilar muy importante), generó una ruptura en cuanto a la capacidad de tomar decisiones y resolver conflictos, pero a pesar de ello pudieron ir adaptando el proyecto a las condiciones reales en las que estaban, y eso tuvo también consecuencias positivas que inclusive tienen que ver con cumplir objetivos que ya desde hace varios años tenían, y que las condiciones que se dieron en este tiempo contribuyeron a  modificar las formas en que venían trabajando. Esto lleva a que ahora valoren y busquen el recuperar los espacios de encuentro como un eje fundamental para que el proyecto camine y que sea algo que se construya verdaderamente desde la colectividad. Como ejemplo de efectos positivos que generó la pandemia, fue que se pudo contratar a otras personas para que laboren en la cooperativa con vías a que puedan sumarse como socias. Además de que por primera vez, después de casi 20 años de haber iniciado se logró un replanteamiento en el operar de la tienda para poder brindar a más socios la posibilidad de contar con una fuente de empleo, hay varios factores que permitieron esto; una administración clara y transparente, el buscar beneficios colectivos que al participar más socios de manera activa en el manejo de la tienda la responsabilidad se vuelve colectiva (compartida), hubo cambios en el comité, lo que ayuda a que el “saber” no esté sólo en las manos de uno, sino que todos se van involucrando y por consecuencia se sienten parte del proyecto. Ahora bien, todo esto hizo posible el identificar algunas necesidades para que el proyecto pueda ir creciendo y pueda contribuir de mejor manera al buen vivir de las familias. La idea es trabajar juntos para que puedan otras personas sumarse al proyecto de la cooperativa y así poder ejemplificar la fuerza que se tiene al hacer las cosas junto con otros. Y en relación a esto, se ha venido teniendo visitas de otras comunidades para que conozcan el proyecto de la cooperativa, los retos a los que se han enfrentado y cómo han venido resolviéndolos, lo que permite ser ejemplo y referencia para otras comunidades de las posibilidades de trabajar junto con otros. Esto contribuyó que tanto CEDAIN y la UCR tengan un acercamiento para pensar algunas estrategias de compartir los caminares, además de apoyos concretos como es la gestión de recursos para la construcción de un salón de usos múltiples en la cooperativa.

Otro de los proyectos que compartimos con la cooperativa, es el ejercicio de una caja de ahorro y aunque es independiente de la caja de Creel, nace con la idea de ir replicando y dando respuesta a necesidades del contexto. La administración del proyecto es diferente pero se podría decir que se comparten los aprendizajes tanto de una como de otra, para ir enriqueciendo los procesos. El tipo de acompañamiento que damos a ese proyecto además de participar como socios, es asesorar desde la experiencia que nos ha dado el participar en el proceso de Creel. Si bien es cierto hablamos continuamente de la búsqueda de alternativas que respondan de manera pertinente al contexto, pero nunca habíamos compartido tanto el contexto en el mundo como cuando hablamos de algo tan desconocido como es “vivir en pandemia”. Esto nos ha llevado a desafiarnos continuamente, a tomar otro tipo de decisiones que nos posibilitó seguir construyendo cosas de manera colectiva pero sin encontrarnos de manera física, como estábamos acostumbrados,  esto ha sido todo un reto, y aunque seguimos caminando, aprendimos a caminar de otras maneras, ahora podemos reconocer que sí podemos adaptarnos a otras condiciones pero que siempre será mucho más fácil dialogar cuando tienes a la persona frente a ti, que la tecnología permitió que pudiéramos seguir en contacto con otros sin exponer la salud, sí, y en la mayoría de los casos podríamos asegurar que gracias a ella hay procesos que pudieron continuar, pero también es cierto que todavía tenemos que seguir reconstruyéndonos pues la pandemia sí nos afectó, pero también nos ayudó a evidenciar aquellos elementos que no eran tan fuertes y que ahora gracias a eso, podemos reformular las cosas para que ese aporte que hacemos sirva realmente para un buen vivir de las familias, desde proyectos que favorezcan la autonomía y sustentabilidad de las comunidades.